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LUCES ENTRE LOS TRONCOS

Érase una vez una tarde naranja y templada que cubría una humilde casa Luces elocalizada en un barrio apartado del epicentro de la ciudad. Una muchacha, residente reciente, se encontraba sentada en el único escalón que había en la entrada del inmueble. Ella, desde que se mudó junto a su familia (una semana atrás), comenzó a tomarle importancia a una frondosa arboleda ubicada a varios metros de distancia. Es que desde allí, solían brillar dos luces amarillas, con forma de pequeñas semillas de cítricos en posición horizontal.
Un par de ojillos suspendidos por debajo de las copas. Ese conglomerado de árboles podía formar parte tanto de la propiedad de la joven como de la del vecino, o incluso, del espacio público. No era muy fácil de determinarlo puesto que no había en el patio elementos demarcatorios. Y como la chica no lo sabía, no se animaba a entrar allí así como así.

 

En ese atardecer, como en las seis jornadas previas, la nueva habitante del barrio contemplaba esas luces titilantes, con las pupilas dilatadas, las manos frías, los pies impacientes. Pero en esta oportunidad… en cierto momento, las semillas centelleantes se apagaron. Y después de un breve instante de incertidumbre, los pies impacientes no aguardaron más; de reposar cerca del escalón de la puerta de entrada de la casa, empezaron a transportarse, a llevarla a ella cada vez más lejos del hogar y más cerca de la arboleda oscura. Hasta que se detuvieron frente a dicha vegetación.
La chica, al minuto, se sintió envuelta en brisas somníferas e intermitentes. Comenzó a respirar hondo de manera semi-inconsciente; mientras ese viento intentaba arrullarla con los aromas vegetales que extraía de las cercanías, y los remotos sonidos de ladridos. Ella dio media vuelta, detrás dejaba momentáneamente su reciente hogar. Miró al frente, más allá del espacio arbolado, para divisar una avenida a punto de anochecer. Aspiró por última vez las brisas soporíferas e ingresó a la arboleda.
En principio, no vio nada. Ella no se atrevió a moverse hasta que se sintiera segura del suelo. A medida que pasaba el tiempo, sus ojos desorbitados iban notando las siluetas arbóreas, sus raíces sobresalientes entre un montón de hojas secas.
Avanzó lentamente, hundiendo sus pasos en crujidos. Apoyaba las titubeantes manos en los gruesos troncos, y así marchaba. En lo que se transportaba, captaba los sonidos del mundo exterior. Así, le llegaban voces risueñas, ruidos de motores automovilísticos a todo dar, ecos de ladridos.
Todo esto pasó a segundo plano cuando se percató de que se aproximaba al corazón de la espesura. Entonces, sus oídos le dieron más importancia al canto de los grillos que allí se encontraban. (Recordó una novela policial en la que se indicaba que los grillos no cantan cuando un ser humano está cerca. Fue así que sus fosas nasales aspiraron más oxígeno que de costumbre). Su pie izquierdo se golpeó con una raíz, lo cual casi le provocó una caída, mas se detuvo a tiempo. Al quedarse quieta, se llevó una mano al pecho, expresando alivio. Fue entonces cuando volvió a mirar adelante y vio cómo se encendían, a la altura de su frente, dos ojillos amarillos.
Estaban allí, palmo a palmo. La chica, en cierto momento, se cayó entre las hojas y así permaneció, boca arriba. Las lucecitas no se movieron un ápice; y lo curioso fue que la joven no vislumbró ningún cuerpo que las sostuviera. Pasaban los segundos. La mujercita no se atrevió a realizar movimiento alguno. Sólo observaba los pequeños ojos amarillos que también la miraban a ella. Los sonidos externos volvían a arrullarla y la incitaban  a no desprender sus ojos ensombrecidos de los luminosos que tenía enfrente.  Más tarde, la muchacha tuvo la tentación de sacar su linterna pequeña. Palpó su bolsillo…pero desistió de la idea.

 

La joven se puso de pie de un salto. Acto seguido, efectuó una media vuelta y se echó a correr en dirección  a su casa. Así fue que antes de salir del espacio arbolado, se cayó tres veces de bruces al suelo enramado. Arribó a su casa con signos de tropezones por la impaciencia.

 

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