LOS COLORES DEL AMANECER

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Era la hora de la siesta en un barrio de pequeñas casas estándar creadas para familias con trabajo estable. Iris apareció en el jardín delantero de su hogar y fijó la oscura vista en la vivienda de los vecinos que se habían mudado antes que ella. La niña, de 10 años y siempre sonriente, observó el patio lindero de tierra roja desteñida por la sequía y, luego, descubrió que al lado vivía un niño castaño claro que parecía de su edad. Debido a que la ventana carecía de cortinas, lo vio sentado en la sala-comedor, donde dibujaba sobre una lámina de papel sujeta por alfileres en un pizarrón móvil que hacía de caballete. El joven creaba encorvado y con el ceño fruncido.

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REESCRIBIR

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Una parte importante del circuito de historietas y novelas gráficas de Argentina conocía la obra artística de NeJo, el microemprendimiento de los jóvenes Nerea y Joaquín. La primera, de 26 años, era escritora y guionista. Joaquín, de 27, era el ilustrador. Ambos provenían de la provincia de Misiones y anhelaban fervorosamente conseguir empleos en ArgComic, una empresa de comics que, tras ver sus trabajos en circulación, les encargaron una novela gráfica. Si lograban hacerlo a término cumpliendo con el estilo de la compañía, esta les ofrecería dos puestos estables. Los artistas no dudaron ni un instante en aceptar la propuesta. Todos los días, religiosamente, se reunían a las 18:00, y trabajaban en la construcción de la historia. En ella, el protagonista era Mauricio, un joven de 18 años, quien soñaba progresar en la ciudad, para lo cual estudiaba con ahínco. Sin embargo, su objetivo era constantemente obstaculizado por su abuela Roberta, una agricultora que pretendía que su nieto se quedara en el campo trabajando la tierra y nada más.

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DANTE EL SUBLIME

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  En sus escasos tiempos libres, la oficinista Sofía gustaba de leer obras literarias del género fantástico. Particularmente, una novela en la que el protagonista, Dante el sublime, era su ídolo momentáneo. Una noche, luego del trabajo, ella se dispuso a mirar la televisión y se encolerizó al ver que una de sus historias favoritas era “deformada” por una película, cuyo papel principal se lo dieron a Denis, un actor que no se parecía en nada a Dante. Sigue leyendo