
Foto tomada por F.K.
Siempre sostengo en mi mano una estrella del cielo. Con su luz, ella me orienta en el camino arenoso, cuidando de mantenerme en la orilla del mar. Me ayuda, además, a leer la bóveda celeste, mostrándome algunas constelaciones. De esta forma, si bien ando bajo una noche eterna, no me pierdo, ya que cuento con toda esa iluminación estelar.
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