EL SER DE PELUCHE

El ser de peluche jugaba en la vereda, mientras el sol lo calaba con sus rayos desde el cénit. Una mujer esperaba que se cansara y se metiera de nuevo en su carrito de plástico. El “niño” cabía en las palmas de las manos, era un pompón suave y sonriente. Nada que envidiar a los perros caniches toy. Sus ojos, dos bolas de cristal azul con pequeñas estrellas, siempre le comunicaban a su madre humana lo mucho que la quería, lo mucho que la admiraba.

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PAÑUELOS DE ALEGRÍA

 

Alegría

  Durante una mañana de verano, una mujer que había visto muchos otoños, baila al son de un ritmo brasileño en una esquina posadeña.  Transmite así la alegría de la primavera a los apresurados transeúntes. Con pasos fáciles y pañuelos coloridos atados en la cintura, la malabarista anima su negra vestimenta y la reconocida intersección formada entre las avenidas Bartolomé Mitre y Corrientes. Con su pequeña radio en la mano izquierda, ella sólo danza y, sin proponérselo, siquiera, le ilumina el día a quien escribe estas líneas. Sigue leyendo