RADIOGRAFÍA

Imagen extraída de Pixabay

Se asusta el doctor cuando le realizo las consabidas consultas. “Vamos a hacer una radiografía de tórax”, me dice. Entonces, me asusto yo al pensar qué caro me saldría. Luego de pagar el estudio a la secretaria, que resulta ser barato, me dirijo en colectivo al otro nosocomio donde realizan dicho tipo de imágenes médicas. El cubrebocas azul me queda grande y tengo que tocarlo todo el tiempo para acomodarlo en mi rostro. Está húmedo; es que afuera comenzó a llover y yo apenas le presté atención, tan sumida en la pena me hallo.

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