REESCRIBIR

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Una parte importante del circuito de historietas y novelas gráficas de Argentina conocía la obra artística de NeJo, el microemprendimiento de los jóvenes Nerea y Joaquín. La primera, de 26 años, era escritora y guionista. Joaquín, de 27, era el ilustrador. Ambos provenían de la provincia de Misiones y anhelaban fervorosamente conseguir empleos en ArgComic, una empresa de comics que, tras ver sus trabajos en circulación, les encargaron una novela gráfica. Si lograban hacerlo a término cumpliendo con el estilo de la compañía, esta les ofrecería dos puestos estables. Los artistas no dudaron ni un instante en aceptar la propuesta. Todos los días, religiosamente, se reunían a las 18:00, y trabajaban en la construcción de la historia. En ella, el protagonista era Mauricio, un joven de 18 años, quien soñaba progresar en la ciudad, para lo cual estudiaba con ahínco. Sin embargo, su objetivo era constantemente obstaculizado por su abuela Roberta, una agricultora que pretendía que su nieto se quedara en el campo trabajando la tierra y nada más.

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