LAS SOMBRAS Y LA LUNA

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Imagen de Pixabay

   Con cada mes lunar, se movían, rápidamente, dos sombras. En dichas oportunidades, caminaban sobre montículos de tierra, pisando desniveles rojos. Los guiaba el satélite terrestre, al que adoraban y al que siempre le seguían los pasos, incluso hasta cuando no se lo veía.

   Pero llegó un momento en que, a fuerza de cansancio, de tanto repetir marchas hacia adelante, las dos sombras ya no querían serlo. Aunque ustedes no lo crean, ellas deseaban despegarse de la Tierra para llegar a la Luna. Anhelaban convertirse en minerales lunares como por arte de magia. Así, en vez de ser puras sombras, formar parte de un cuerpo opaco que reflejara luz.

   Para ellas, era peor ser una sombra en el gran planeta Tierra, que un mineral en la pequeña y dependiente Luna.

SERES ENGREÍDOS

"EL VIAJE EXTRAORDINARIO", EL DOCUMENTAL QUE MUESTRA LA VERSIÓN RESTAURADA DE "VIAJE A LA LUNA", DE MÉLIÈS

Imagen de la película “Viaje a la Luna” (1902), de ‎Georges Méliès.

  En mi barrio, cada anochecer se observa un grupo de cuerpos celestes que deja maravillados a muchos. Desde allí, a diario, salen a exhibirse desdeñosos y finos seres de luz a los que nadie puede alcanzar. Muchas personas, desde la Tierra, desean un sitio en esas alturas, pero muy pocas lo logran. Sin embargo, al admirar a esa clase de seres, se esfuerzan por mantener tal orden de cosas; aunque también sufren por estar “aquí, abajo”. Como verán, la solución a esta problemática es simple: hay que ignorar a esos entes, pero la gente no la vislumbra con tanta iluminación. Sigue leyendo

CUESTA EL DESPERTAR

Despertar

    Cierta mañana, un joven se hallaba en una especie de pasillo de escuela, cuando oyó una potente voz, y bastante familiar para él. La misma anunciaba que el cementerio municipal de la capital de Misiones[1] se estaba reorganizando. Que reubicarían los cadáveres enterrados hace mucho tiempo en una suerte de nichera. Todo esto a los fines de obtener más espacio en el lugar, teniendo en cuenta que se trata de una necrópolis muy poblada, por así decirlo. Sigue leyendo

SU SOMBRA

     Su s

      Recuerdo que ese día era como cualquier otro. Es decir, nunca me imaginé que después habría
cambios. Yo llegué al punto de encuentro luego de haber atravesado el puente frágil y ancho que está suspendido sobre el único río de la ciudad que se une con el cielo. Lo atravesé volando, ya que no me cuesta nada, que para eso tengo el don. Hacía mucho calor, eso sí.
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LUCES ENTRE LOS TRONCOS (parte II)

Ojos

¿Qué puedo escribir? Necesito armar otro relato, pero se me han acabado las ideas. Y para variar, tengo muy poca experiencia de vida. Si tuviera más, por supuesto que dispondría de mucho material a partir del cual generar ficciones… Realmente, no sé qué hacer. Escribo esto en mi habitación, desde la cual vislumbro la arboleda en la que vive ese extraño ser de ojos luminosos. Sigue leyendo

VUELO FUNDAMENTADO

Vuelo
Érase una vez un pequeño humano cuyo cuerpo estaba anclado en la tierra. Movíase a gatas, y cada vez que lo hacía, crecían los hilos que habían emergido en sus extremidades apenas hubo llegado al mundo. Filamentos que, día a día, paso a paso, se tensaban y elevaban. Hasta que, en una oportunidad, su fuerza y extensión llegó a ser tal, que el niño comenzó a sentir un gran e inexplicable dolor. Algo que nunca había experimentado antes. Pensó que acelerar la velocidad con que se trasladaba era la solución. Que así, se aminoraría ese padecer. Pero no fue así.

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EL TRANSPARENTE

t      Él era un tipo de vidrio sentado en un montículo de tierra cubierto de pasto. Cada vez que ibas a la parada de transporte urbano de pasajeros, lo veías allí (ya que se hallaba enfrente). Siempre, sujetando sus rodillas contra el pecho. Situado detrás de una pared translúcida que colocó el día en que se instaló en el lugar.
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LA ESCULTURA

   Escultura
       Con un poco de barro y prestos dedos talentosos, creé una escultura sencillamente bella e inspiradora. Ese día, decidí abandonar permanentemente el acto de estralarme los dedos; y, además, me zambullí en el barrial. ¡La obra era tan anonadante que, si la hubiera visto, uno no querría hacer nada más! Quedaría absorto y, automáticamente, se le suspendería la noción de todo. Enloquecería y desearía aplastarla contra su pecho.

LA PEQUEÑA ESTRELLA

Ella no podía dormir. Reposaba boca abajo en su cama de una plaza y, desde allí, La pequeñaapreciaba los rayos luminosos que le prodigaba el cénit nocturno, cuya posición era ocupada por un cuerpo celeste estudiado por la selenografía, conocido como Luna. Los haces atravesaban la ventana, azulando la pequeña habitación. Ese efecto acuarela (en unas partes, de tono más oscuro que en otras) era más activante que soporífero. Realmente, tenía a sus ojos cautivos. Éstos estaban fijos en un espacio en especial, cercano al alféizar, puesto que su claridad resultaba lenta, pero progresivamente… ¡hasta que se convirtió en una diminuta centella permanente, en una estrella terrena!
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EL TEMOR MÁS TEMIBLE

El temor   Durante más de cuarenta años, Eustaquio ha sido el propietario de un gran terreno que cimienta su vasta casa, caracterizada por su pintoresquismo… En realidad, solía haber en el lugar una edificación como la señalada, pero ha sido demolida para instalar allí tres o cuatro pequeños cuchitriles a fin de alquilarlos. Ésto no le gustó nada al septuagenario Eustaquio cuando apenas era una idea formulada ante él por sus parientes, herederos de sus pertenencias, quienes argumentaron que éso les sería más rentable que el negocio familiar textil, el cual favorecía más a la columna del haber que del debe. A él lo llevarían a vivir con uno de ellos y luego, velarían por hallar a alguien extraño que velara por él.

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