SU SOMBRA

     Su s

      Recuerdo que ese día era como cualquier otro. Es decir, nunca me imaginé que después habría
cambios. Yo llegué al punto de encuentro luego de haber atravesado el puente frágil y ancho que está suspendido sobre el único río de la ciudad que se une con el cielo. Lo atravesé volando, ya que no me cuesta nada, que para eso tengo el don. Hacía mucho calor, eso sí.
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LUCES ENTRE LOS TRONCOS (parte II)

Ojos

¿Qué puedo escribir? Necesito armar otro relato, pero se me han acabado las ideas. Y para variar, tengo muy poca experiencia de vida. Si tuviera más, por supuesto que dispondría de mucho material a partir del cual generar ficciones… Realmente, no sé qué hacer. Escribo esto en mi habitación, desde la cual vislumbro la arboleda en la que vive ese extraño ser de ojos luminosos. Sigue leyendo

VUELO FUNDAMENTADO

Vuelo
Érase una vez un pequeño humano cuyo cuerpo estaba anclado en la tierra. Movíase a gatas, y cada vez que lo hacía, crecían los hilos que habían emergido en sus extremidades apenas hubo llegado al mundo. Filamentos que, día a día, paso a paso, se tensaban y elevaban. Hasta que, en una oportunidad, su fuerza y extensión llegó a ser tal, que el niño comenzó a sentir un gran e inexplicable dolor. Algo que nunca había experimentado antes. Pensó que acelerar la velocidad con que se trasladaba era la solución. Que así, se aminoraría ese padecer. Pero no fue así.

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LA PEQUEÑA ESTRELLA

Ella no podía dormir. Reposaba boca abajo en su cama de una plaza y, desde allí, La pequeñaapreciaba los rayos luminosos que le prodigaba el cénit nocturno, cuya posición era ocupada por un cuerpo celeste estudiado por la selenografía, conocido como Luna. Los haces atravesaban la ventana, azulando la pequeña habitación. Ese efecto acuarela (en unas partes, de tono más oscuro que en otras) era más activante que soporífero. Realmente, tenía a sus ojos cautivos. Éstos estaban fijos en un espacio en especial, cercano al alféizar, puesto que su claridad resultaba lenta, pero progresivamente… ¡hasta que se convirtió en una diminuta centella permanente, en una estrella terrena!
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